jueves, 28 de junio de 2012

EL TIEMPO



Por fin se acabó el curso, y con él la falta de sueño, las ojeras, las prisas, el querer y no poder, el no llegaré, o lo haré, pero demasiado tarde, y todas sensaciones que se van dando paso….   Al tiempo, divino tesoro, al menos lo es para mí. Aunque muy pocos lo valoren, o incluso lo disfruten. El simple hecho de dar un paseo y dejarte deleitar por quienes caminan, juegan o comparten unas risas, por el calorcito del sol, o el fresquito de la brisa, el susurro de las hojas, lo sobrecogedor de un paseo entre rascacielos, permitirte observar sus fachadas y a quienes eventualmente se asoman. 

Supongo que el premio de no tener tiempo es el valor que le das cuando por fin dispones de él, siempre procurando que no pase de largo, por ello y por mucho más aunque se ha repetido hasta la saciedad, exprime el tiempo pues es lo único que además de que no vuelve, no puede comprarse ni venderse, por lo que todos -independientemente de nuestra condición-, disponemos de él por igual. 

Considéralo propio, y de esta forma disfrútalo desde los pequeños acontecimientos que se presentan ante ti a diario, como pueden ser un café, un paseo, una canción, y por supuesto una buena compañía.

Y sobre todo esta última.

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